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sábado, 17 de marzo de 2012

Who do you live for?

I want to become a lolita, you say.
So become one, I reply.
What can I do to look like a lolita?
I have no words with which to reply to this.
You need a headdress, don’t you? And a pannier.
Is this coordinate strange?
Is it not wrong for lolita?
Why do you want to do lolita?
Because it’s trendy, because my friends do it…
If that’s the case, you have no right to wear lolita.
If you just do what the others do, you will look like a lolita.
But I want you to think about something.
Who do you live for?
You think you want to be yourself, but you are afraid of isolation.
You yell that you want to be free, but you take comfort in following convention.
When you are praised for something you don’t even feel comfortable with, are you really satisfied?
Girls who wear Vivienne Westwood but don’t even know the Sex Pistols.
Even when wearing a jersey, a princess is a princess.
My lolita rules are mine alone.
So you are the only one who can find your own lolita rules.
My god and your god are different, aren’t they?
There are angels who wear elegant dresses and play tamborines,
But there are also angels wearing armor and carrying swords whose job it is to fight.
I can’t answer your question.
But there are a lot of hints all around you.
You just haven’t noticed yet.
What you feel is right is your answer.
Sew frills onto the hem of your heart!
Put a tiara on top of your soul!
Have pride.

- Novala Takemoto.

sábado, 22 de octubre de 2011

Inspiración inagotable


 

Esas cuatro imágenes son especiales para mí. Las he ordenado por la que menos a la que más me gusta, aún cuando amo las cuatro. Ninguna cuenta una historia personal (o quizás sí, si me pongo a pensar, pero sería absolutamente rebuscado e inventado más que una vivencia directa), pero siempre que las veo, me producen algo. Me inspiran a pensar más, a analizar más las cosas, a escribir más. Parecen (y son) fotos muy bien sacadas, pero son tan buenas porque detrás de ellas hay más: hay una emoción indescriptible. Hay sentimiento, hay pasión por lo que se hace.

Eso es lo que quisiera yo demostrar en mi día a día: pasión por lo que hago (y, a veces, por lo que dejo de hacer).

Listening to: the Indigo – 素晴らしい明日 [the Indigo - Subarashii ashita -Wonderfull Tomorrow-]

lunes, 12 de septiembre de 2011

Daniela

Esta entrada es algo larga y muy personal. Si usted no está dispuesto a aburrirse, simplemente no la lea, ya que va dedicada a alguien en particular.

La conocí en la Escuela de Verano de la Universidad de Chile en 2009. Ambas estudiamos Literatura Contemporánea. Fue genial. Daniela es una de las pocas personas que se puede jactar de que me conoció con el pelo largo y azul. Yo era su Blue Bitch. Hicimos un click inmediato, donde compartíamos secretos y cositas varias, esos pequeños detalles que te acercan a la gente. Compartimos escritos, yo solía corregir algunos (Una grammarnazi nunca cambia). 

Aún recuerdo las mañanas tibias, ambas trabajando en Borges o en Cortázar. Teníamos una ardilla (bueno, más bien era una persona, Alexis, a quién le puse/pusimos Ardillita) y la cuidabamos. Eran buenos tiempos, aún cuando nadie en sano juicio hubiese decidido estudiar en vacaciones.

Las películas. El tiempo recobrado que, realmente, era tiempo perdido. Las parafilias. El hombre que le gustaba tener sexo con mancos. El mundo donde todos aparentaban ser y en la intimidad sólo eran descabellados.

Lo oculto. Lo que no se ve en la superficie. Aquello que sólo mostramos a pocos. Compartir lo oculto con un escrito, con decir "Este autor me identifica".

Si no mal recuerdo, tu tesina era de J. D. Salinger, ¿no? La mía fue de Anaïs Nin. Luego, cuando terminó el curso, la separación.

Volvíamos a hablar. Ella entró a estudiar Literatura Inglesa (una carrera, a mi juicio, hermosa por lo demás). Ella tuvo un romance con un profesor de literatura, mi sueño frustrado. La ví hundida. Su desesperación era demasiada. Yo estaba a 1200 kms de distancia. Puedo jurar que, de haber tenido el dinero, hubiese viajado para golpearla en la cara y luego para abrazarla y darle ánimos.

Ambas mirando el cielo desde distintos puntos de Chile. Una guitanilla y una pseudo-japonesita compartiendo un frasco de barbitúricos. Si esa no era la plena expresión del amor, de la amistad, de la hermandad del alma, no sé qué puede haber sido.

Separación definitiva. No habíamos vuelto a hablar.

Y ahora que te veo, que veo que estás normal (quizás con una decisión drástica de dejar de tu carrera, pero normal), me da alegría. Me dan deseos de que vuelva a nosotras ese verano del 2009, donde creíamos que la literatura y el mundo estaba a nuestros pies.

Gracias por agregarme a Twitter y hacerme recordar tan lindas cosas de nuestro pasado, @Dttin.   

domingo, 24 de julio de 2011

Realidad innegable

En este mundo todo está perdonado de antemano y, por tanto, todo cínicamente permitido.

- Milan Kundera.