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domingo, 3 de noviembre de 2013

Nosotros


Ciertamente, soy de las que se preguntan cosas en torno a las palabras. Desde que tengo memoria ha sido así. Quizás eso incite mi modo de ser humanista, pero supongo que eso no tiene nada que ver... o quizás sea la raíz del problema del por qué soy así.

Hoy estaba mirando el techo, intentando dormir, y solo pude pensar en personas gramaticales, algo idiota considerando que odio la gramática. Yo, tú, él, nosotros, ella, blah blah, yadda yadda. ¿A quién le importa? Las personas solo sirven para definir a entidades y ahorrarnos decir nombres completos. Ejemplo: Yo (Valentine) decreto que es idiota ocupar personas gramaticales.

Ahora bien, es irónico y perverso el que podamos definirnos en base a nombres y personas gramaticales. Cuando decimos yo soy yo estoy hablando de Valentine es Valentine, pero cualquiera puede decir yo soy yo y no se refiere a mi, sino a si mismo (un enredo en mi cabeza, determinado por falta de horas de sueño, ha). Dice yo soy yo y en realidad se refiere a yo (de nombre X) soy yo (llamado X).

El tú es algo descarado. Usualmente es como para apuntar al otro. Él y ella están bien, supongo, aún cuando en culturas no-occidentales quizás sea un poco feo decirlos.

Creo que, de todo, el nosotros es lo que más me gusta. Es como una canción de cuna arrulladora. Nosotros somos tú, yo, él, ella, incluidos en el mismo grupo. Nosotros es inclusivo y no discrimina, a diferencia de ellos. Porque ellos son ellos y nosotros, nosotros. Ellos son distintos y por eso los menciono aparte.

Meh, de cualquier forma, creo que me tomo las palabras muy a pecho... Solo debería decirlas y ya, en vez de saborearlas como lo hago. Total, yo soy yo; tú eres tú; nosotros, nosotros; y ellos, ellos. ¿Para qué más, si con eso basta? Mientras no nos confundamos y mantengamos la identidad, debería bastar... digo yo.

Listening to: Ayabie – Romancer -3rd press-.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Don't forget to forget

Olvido.

1. m. Cesación de la memoria que se tenía.
2. m. Cesación del afecto que se tenía.
3. m. Descuido de algo que se debía tener presente.

- Real Academia Española.

Oh, sí, ahora lo recuerdo. ¡Pardiez! Cosas así no suelen sucederme (aunque deberían).

Así que, una vez más, viejo amigo, una acción (in)voluntaria se hace presente.  No hablo de una venganza ni un perdón, como dijo Borges, sino que el olvido es peor que ambas, porque significa muerte (y por eso le temo tanto al olvido, de hecho).

Nada me vuelve tan atrevida ni tan imprudente como olvidar. Nada me pone más triste que olvidar. Y, sin embargo, a día de hoy leo para olvidar. Es de las pocas formas que me quedan de ser libre.

De todas formas, no creo que sea relevante. Sólo es relevante el hecho que la RAE me recuerda cosas que debería olvidar. No sé cómo expresarme, tengo sueño, heh.

Discúlpeme por el olvido, no suele sucederme... 

O quizás sí. Quizás es mejor así. 

miércoles, 7 de agosto de 2013

Into destruction

El viernes pasado, su servidora estaba levemente muy borracha, puesto que la desesperación y el nerviosismo a veces la llevan a un punto de no-retorno. En ese punto de no-retorno, mientras comenzaba a beber su segundo vodka y fumaba un cigarro, tuvo una conversación consigo misma.

¿Me permitiré llevar a cabo una hermosa destrucción?, me pregunté. ¿Las destrucciones pueden ser hermosas?

Y es que, como he mencionado en alguna ocasión, hay un momento en donde destruyes para poder volver a reconstruir. Un momento donde aunque todo esté quemándose, sabes que tiene que volver a surgir, sea por sí mismo o a pulso. Y es ahí donde reí para mis adentros porque, en esa pregunta, me reconocí a mí misma, llevándome al punto de querer destruirme tanto, (...), tanto, que me fuerce a surgir de nuevo, como si fuese un fénix.

Mi discusión conmigo misma llegó a un punto circular y me callé mentalmente: sabía cuál era mi fundamento concreto y no tenía necesidad de repetirlo: yo había cambiado y lo mejor de ese cambio es saber que sigo sin parecerme a cualquiera que conozco. Esta falta de parecido es una de las cosas que me agradan y por eso me gusta discutir conmigo misma y otras personas: pone en evidencia quién soy yo misma, qué es lo que pienso y, sobre todo, me hace sentir aún más como yo.

Pero luego mi celular sonó avisándome de un mensaje y volví a preguntarme "¿Será que las destrucciones, incluso las mías, pueden ser hermosas?". ¿Qué ocurriría si me equivocase (una vez más)? ¿Y si el asunto no se trata de autodestrucción, sino de valores, y yo fuese una destructora de valores? Pues, un valor vulnerado y una ilusión desenmascarada suelen tener un cuerpo igual de mortificado: se parecen, y no hay nada más fácil que confundirlos.

Y mientras abrí la puerta de mi casa y pensaba en la destrucción de mundos, de valores y otras cosas, me llevé la mano a la cara preparándome para un último acto... o quizás no el último, pero sí el que cerraría un capítulo.

sábado, 20 de julio de 2013

About gardeners and architects

Entonces hoy yo venía a escribir, sin saber de qué quería escribir. Planeaba hacerlo sobre gatitos, perritos, conejitos. Quizás sobre la venida de la Tercera Guerra Mundial o tal vez sobre mi imposibilidad de disfrutar las cosas simples de la vida (me pasa lo mismo con las no-simples, en todo caso), hasta que vi esta entrada escrita por este personaje y todo se me fue a la mierda. No me malinterpreten, de verdad que amo a Sergio, pero a veces me deja descolocada y me hace llorar (?) y otras cosas de las que no hablaré acá.

No quiero hacer un tl;dr de lo dicho en la entrada, porque sería absolutamente agradable y recomendable que la leyeran por ustedes mismos, pero me hizo pensar en algo... más que nada, en referencia al libro que intento hacer.

El otro día, tuve una conversación con @Seba respecto a los jardineros y los arquitectos en la escritura: un jardinero es alguien que no planea y escribe, haciendo florecer palabras, pensamientos y todo sobre la marcha, provocando que las sensaciones sean fluidas. Un arquitecto es aquel que planea todos los pasos a seguir antes de ponerse a escribir. Quizás sí pueda hacer florecer palabra, pero de cierta forma, será un poco más artificial que un jardinero. 

Llegando al punto donde conecto todo esto con los dichos de Sergio, me parece que el conocerse a uno mismo es una de las actividades más dolorosas por las que uno puede pasar. Es destruir ciertos paradigmas que uno codificaba sobre sí mismo para pasar a saber cuál es el verdadero yo. En mi caso, desde mi temprana adolescencia, este tema resulta un dolor de cabeza para mí (pero hoy tampoco hablaré de eso).

Si uno se conoce a sí mismo, ¿podría determinar si es un jardinero o un arquitecto? ¿el conocerse realmente influirá de sobremanera en la escritura? Yo sé que las preguntas podrían sonar burdas, pero el sentido es pensar en cómo nuestra manera de comunicarnos puede estar influenciado por lo mucho o poco que nos conocemos a nosotros mismos (o quizás ni siquiera conocernos, sino que simplemente aceptarnos), incluso, la comunicación no-verbal puede estar influenciada por este hecho, lo cuál podría o no significar una merma en nuestra confianza en nosotros mismos.

La analogía del jardinero/arquitecto podría ser también una analogía para el cómo concebimos nuestra forma de actuar en la vida y puede o no coincidir en nuestra forma de expresarnos, escrita u oralmente. Por mi parte, para escribir soy jardinera (aunque luzco como arquitecta) y oralmente soy un poco más arquitecta. Se podrían dar cuenta de eso al revisar este blog y al hablar 1v1 conmigo, há.

Y pues, más que una reflexión, esto era una acotación a la entrada que cité, porque considero que no estoy agregando nada que nadie sepa... sólo quería escribir *sigh*

Listening to: Theatre of Tragedy – Machine.   

martes, 4 de junio de 2013

Dimensions about suicide

He estado pensando muchas cosas desde la semana pasada, pues un amigo de mis padres se suicidó. El tipo no me caía particularmente bien por muchos motivos, pero su muerte provocó una brecha en mi cabeza que aún no puedo tapar.

Mi padre estaba ciertamente molesto porque su amigo se haya matado y por una estupidez. Mi madre lloraba inconsolablemente, pensando que él dejaba a sus hijos, todos menores de 12 años, sobre todo a uno que nació en octubre del año pasado. Por mi parte, meh.

Primero, me molestó un poco toda esa parafernalia. De cierta forma, me molesta nuestra concepción occidental de la muerte, donde vemos que algo nos fue arrebatado. Un algo que no era nuestro, por cierto.

No entiendo cómo la gente sufre tanto por las muertes, es un egoísmo muy particular. El ciclo de la vida tiene un rumbo, ese rumbo implica morir también. ¿Es acaso tan difícil de entender?

Bueno, quizás sí es complicado de entender, pero yo, al sentir que no tengo nada que perder, simplemente no me doy por aludida.

Lo que me lleva a otro punto, uno donde puedo separar a los suicidas. ¿Cómo es esto? Cuando uno piensa en el suicidio, lo que quiere es matar el dolor, no la vida. Muchas veces, uno como suicida, sólo está concentrado en el dolor, en que no puede salir de un agujero, pero no te matas por distintos motivos como, por ejemplo, no saber cómo llevarlo a cabo o ponerte a pensar en tu familia, pero creo que uno de los principales es un cierto trato masoquista a ti mismo, donde piensas que, a pesar de que te duele, puedes llegar a soportarlo y te esfuerzas en ello.

Los otros suicidas, los que odian la vida, ya son otro grupo: uno que ha aguantado mucho tiempo el dolor. O, sencillamente, se desencantaron de todo de un día para otro y tomaron esa decisión. O hubo algo que los empujó a ello como tener una enfermedad grave y que no quieren soportar.

Este último grupo, ¿tendrá más valor que el primero? ¿o son más cobardes por no querer quedarse a enfrentar las cosas? Nadie podría decir en forma tajante qué es lo que son aunque, vamos, si usted nunca ha pensado en el suicidio como una opción/derecho, todo lo que estoy diciendo es una locura.

Sé que cualquier psicólogo o cualquier persona con dos dedos de frente podrá venir a refutarme todo lo que estoy diciendo, pero esto es una opinión personal (en estas circunstancias, creo que me puedo dar el lujo de tener lo que se consideraría una enfermedad mental y poder expresar mi opinión libremente, pero siempre respetando al otro). 

Y pues, ya qué más da. Sólo los suicidas frustrados pueden comprender el punto de vista de otros suicidas...

martes, 30 de abril de 2013

葬世に我を忘れる [I forget myself in the burial world]

El verbo es 我を忘れる. El verbo es olvidarse de uno mismo. La palabra es Ware, el yo arcaico. La palabra es desconocida y, sin embargo, ¿cuántas veces la has visto ya? ¿cuántas veces la has vivido en carne propia?.

Al final no sé qué hice. No sé si me estoy olvidando o ya me olvidé de mí. No sé si el verbo se siente, se aplica o de un estado pasé a otro. Mi mente se oxida y al final olvido las cosas, así soy yo.

Los escenarios no cambian, se quedan estáticos. Los que cambian son las personas. Y, sin embargo, yo no sé qué pasa conmigo. Quiero auto-destruirme tanto, tanto, (...), tanto que ya no quede ningún vestigio de mí, que llegue al punto de no reconocerme y así poder renacer como un fénix.

Pero ya me destruí. Tenía claro que eso iba a pasar. Y, estando en cenizas, no entiendo por qué ahora mismo ya no puedo salir de ahí, no puedo seguir. Por qué no puedo levantarme y por qué sólo miro como todo se rompe a mi alrededor sin poder hacer nada (o, más bien dicho, estando estática: sin querer hacer nada).

Mientras soy asesinada por una mano, me olvido de mí misma una y otra vez en un mundo quemándose. Incluso ahora, el mundo se tiene que destruir. Es lo adecuado, es lo que tenía que pasar.

Y ahora, ¿qué...? Nada, si realmente no puedo ni pensar bien...

Listening to: GalapagosS – 葬世 (Burial World)

domingo, 31 de marzo de 2013

。。。其れから雨 [... And then, rain]

4 AM.
Nowhere.

Cuatro de la mañana. Frío. Techo de zinc (o eso presupuse). Lluvia que cae incesante sobre el techo y revolotea, despertándome. Abrí los ojos, escuchando el sonido. 

Empecé a salir de mi capullo hecho de tela (pues son muchas frazadas las que hoy me cobijaron) y corrí la cortina. Unos ojos incandescentes me miraron, lo cuál me sobresaltó. Ah, la gata intentando resguardarse de la lluvia. Abrí la ventana para que entrase y se acurrucó en seguida a mi lado. Qué suerte que no estaba mojada, sino la cama hubiese terminado hecha un asco.

Volví a morir (Nota: fue un error de tipeo. Quise decir "mirar", pero sin querer escribí "morir". Me pareció una equivocación curiosa, a lo menos) por la ventana. La lluvia seguía cayendo y brillaba a contraluz con la luminaria.

Ayer estaba perdida. Hoy llueve. No entiendo nada. ¿Por qué debería entender? Hace rato dejé de entender las circunstancias que me rodean, sólo me limito a existir y con eso debería bastar. Sin embargo, llovía. Sin embargo, se mueve. Todo se mueve. Sin embargo, me quedé entre la niebla.

Ayer, niebla; hoy, lluvia. Semiótica. Mi tendencia a buscar símbolos, signos, mensajes, algo oculto, algo que me hable, donde no hay nada. ¿Por qué no se puede meter eso en mi cabeza?

Supongo que sería correcto dejar de asociar estados climáticos conmigo. Ellos y yo quizás no tenemos nada que ver y, sin embargo, quiero buscar un mensaje en ellos para sentir que algo vale la pena.

Listening to: The Smashing Pumpkins – Perfect.

sábado, 30 de marzo de 2013

Lost in the Mist

Frío. El día está helado y afuera de la casa, acá en el campo, hay una niebla espesa que no te deja ver nada. Sé que es de día por la luminosidad, pero si no fuera por eso, sería algo perdido, atemporal.

No hay nada mejor que hacer. Las actividades "campestres" no son lo mío y la gente que está acá lo sabe, sin embargo, intentan que no me sienta inútil (¡já!) por lo mismo, por ser tan citadina que no entiendo la lógica que rige en un lugar donde las máquinas no dominan.

Salí un rato, pensando que eso me relajaría. No encontré nada más que niebla espesa. Podía ver mis pies, pero a los tres pasos no sabía dónde estaba. Me giraba para ver si había algún indicativo y nada. Estaba perdida. Cuarenta minutos perdida...

Cuando pude volver a casa, después de dar un par de vueltas en círculos, me apegué a la estufa de leña, como una lagartija buscando el calor. Mí tía apareció con chocolate caliente (el cuál apenas probé por el asco que me dio el aroma), mencionó que estaban preocupados, que estaban a punto de salir a buscarme. Nadie se había dado cuenta de que salí sino hasta que notaron mi no-presencia. Expliqué que no supe bien cómo volví a casa, porque me perdí (y un comentario gracioso sobre el cómo siempre me pierdo pues no sé ubicarme cardinalmente. No sé sobre este/oeste, norte/sur, ni nada parecido). Ellos habían creído que salí a buscar moras pero luego se fijaron de que no llevé mi canasto. No, no fue así, sin embargo, me encontré con las frutillas. Deben ser las últimas que quedan, pues la temporada ya está acabando y estaban casi podridas.

Estar perdida en la niebla me hizo pensar muchas cosas y, de repente, tenía que dejar de caminar pues estaba ocupada conmigo misma. Era como... una recreación de mi mente. Sobre el cómo estar ahora mismo en mi mente.

Desde hace años me jacto de que no poseo la oratoria necesaria para expresarme, pero sé escribir (y creo que lo hago bien). Desde hace años me jacto de que no suelo saber mucho del mundo exterior, pero el mundo interior (mi mente) para mí es muy claro; siempre tengo (o tenía) claro lo que siento. 

Y estar perdida me hizo pensar, ¿qué de cierto tiene eso? Estoy confundida. Estoy perdida, tanto mi cuerpo como mi mente. No sé en qué posición me encuentro. ¿Quiero seguir o quiero quedarme parada entre la niebla? ¿Va a brillar el sol para que me dé cuenta dónde estoy parada?

La niebla no es un estado climático, ahora está dentro de mí. Como si al respirar, me la hubiese comido. Se huele el frío, sabe a moho. Sabe a algo que empapa todo, que envuelve todo. Todo se deshace alrededor y ya no queda noción de nada.

Si todos se dan cuenta de que estoy perdida, ¿por qué no pueden venir a buscarme? ¿es porque tienen la esperanza de que yo misma encuentre mi camino?

Sólo ahora me doy cuenta de lo incómodo que es para los otros que yo esté perdida... y lo incómodo que es sentirme perdida en mi propio cuerpo.

Listening to: 新宿ゲバルト – シグナス (Shinjuku Gewalt – Cygnus).



viernes, 1 de marzo de 2013

Ragtime

Mueve los pies al ritmo de la música mientras lee un libro de Anaïs Nin. No los clásicos, no los diarios de vida eróticos. Sólo la locura, el surrealismo. Je suis le plus malade des surrealistes. Tus ojos son demasiado grandes y están demasiado llorosos para un ser humano.

Su ciudad dormía del lado derecho, aplacada entre pastillas que calmaban la ansiedad. Ya no quiere soñar. Para ser alguien que se preocupa de no olvidar la historia, se traiciona a sí misma. Quiere olvidar, quiere no soñar. Ya no quiere más sueños lúcidos y que los recuerdos la invadan. Tres horas de duermevela. La ciudad se cambia al lado izquierdo, porque ese fue su lugar en la cama.

La ciudad desató sus puentes y encendió una chimenea mentolada. Se da cuenta de lo que ha estado haciendo, de que la historia cambia, de que no puede volver atrás.

幾つの罰を耐えたら僕はもう一度零に戻れる?(How many punishments I have to bear before I can return to zero once more?)

El Ragtime. Recoge los harapos. Deja de rasgar el tiempo. Limpia la ciudad. Aseo y ornato. En uno de los extremos de la ciudad no hay árboles ni puentes ni pavimento. Es sólo una tierra desnuda, pisoteada, muerta. Flores hechas con pequeños adornos, tallos de alambres para una tumba. Una mujer las riega, los tallos están oxidados.

Lo nuevo no es nuevo, lo nuevo no es nuevo, lo nuevo no es nuevo. 
Me quedé dormida, me recogieron y me metieron a un saco. 
Lo nuevo no es nuevo, lo nuevo no es nuevo, lo nuevo no es nuevo.

¿Estoy completa? Los brazos, los ojos, las piernas, el pelo. Todo en orden. Tomo un paraguas  y siento el aroma ahumado de sus cigarros. Lloré su muerte e intenté pararme.

Se acaba el ragtime. Hora de recoger los harapos y recomponer todo. Recógete sola. Fue un interludio asqueroso (porque la obertura fue cuando la ciudad estaba decorada, no llovía y la tierra era fértil y fructífera), es hora de seguir el espectáculo.

Alguien tome mi mano y bailemos jazz.

Listening to: FLOPPY – 火の鳥 (Phoenix).

P.S: Algún día tendré que dejar las malas metáforas...

jueves, 21 de febrero de 2013

Melody call

En algunos países, como por ejemplo Japón, en vez del típico tono de llamado, existe la melody call: una canción que suena de manera intermitente hasta que el interlocutor responde a tu llamado.

Esta mañana me pregunté por esas canciones que suenan sin interrupción y que están ligadas al ser amado. Esas canciones que, de alguna u otra forma, te recuerdan a esa persona. Las escuchas en la radio, en la calle, en tu mente... y en esa melody call.

Hasta que un día dejas de oírla. Porque ya no puedes. Porque ya no tienes a quién llamar. Porque ya no responderá el teléfono ni te saludará. Y ya no suena dentro tuyo, porque no quieres recordar. 

De seguro volverás a escuchar la canción en la calle, en la radio. De repente la tararearás. Y los pensamientos volverán a tu mente: "Antes, escuchaba esta canción siempre y sonreía. ¿Cómo estará esa persona ahora?".

Cada vez que esperabas. Cuando te acostabas. La canción que sonaba cuando llamabas. Al final, podías escuchar la canción una y otra vez sonando, pero no van a agarrar el teléfono. No habrá una voz al otro lado de la línea.

El tiempo ha pasado. Si volviera a ese día, ¿hubiese dicho algo distinto o me hubiese comportado de otra manera? 

Y, wow. Cierto que ya todo terminó.

Pensando así, no es como un "me gustaba y mucho" sino un "incluso ahora, él me gusta mucho, demasiado, y quiero que esté bien".

... Y con eso en mente, escribo estas palabras.

El cielo es algo que todos tenemos en común, como el sol, la luna, las estrellas. Pero el cielo es distinto. Es vasto, ilimitado. Contiene emociones, porque sonríe y llora como nosotros.

A pesar del tiempo y la edad, el cielo nos mantiene a todos conectados. 

Un sonido que, sin querer, captaron mis oídos. Una trompeta. We haven't met but I'm the one hoping to get inside your loneliness... Memorias. Risas. Abrazos. Los recuerdos que, de alguna u otra manera, nos conectan y nos seguirán conectando. Melody call.

Listening to: AYABIE  彼方、繋がる空へ  (To the sky that connects to you, in the distance).

lunes, 14 de enero de 2013

All you need is a (ridiculous) Love

El amor, por definición, es un regalo no merecido
– Milan Kundera (El Libro de los Amores Ridículos)

De cierta forma, me desagrada pasar por cosas que me hagan meditar. No me detengo. Medito y medito, pensando en la situación desde todos los ángulos posibles. Los problemas son como si fuesen un chicle y, luego, lo que hago es pegármelo a la cabeza para que no se me olvide. Casi nunca pienso en soluciones, sólo en los problemas y en distintas tomas, como si todo fuese una película.

Después de ciertos momentos vividos, tuve que detenerme y pensar algo un poco extraño, un poco cuerdo y muy curioso: ¿puede el amor ser ridículo?

La creencia popular es que el amor es el sentimiento más elevado que existe. Uno demuestra desinterés, se desprende de uno mismo. Te hace intentar ser mejor, te ayuda a revelar mejor tus cualidades (y tú enalteces más a tu ser amado). Todo esto me lleva a pensar que el amor no es ridículo, sino que es un asunto serio.

Pero, mientras esa es la parte buena del amor, también está lo malo: nadie se detiene a pensar que el amor es egoísta, que te llena de humo (pues ves cosas buenas y no lo malo) y lo horrible que es cuando se termina y la repulsión que te causa tu alguna-vez-objeto-de-deseo.

Aunque, por el cómo lo menciono, el amor tiene sus supuestos pros y contras, ¿eso qué más da? Al fin y al cabo, el amor es una cosa amoral. Puedes hacer cosas horribles justificando que fue por amor, como hacer cosas patéticas y románticas al exceso, poniendo este pretexto.

Me gusta la juventud. Me gusta vivir el amor con hedonismo. Me gusta la fragilidad y el miedo con el cuál la gente maneja el amor y que intenten mostrarse seguros de sí mismos. Adoro el arte de la seducción más que el sexo que sobreviene y, de cierta forma, es delicioso convertirte en esclavo de tus pasiones.

The Beatles dicen que All you need is Love. Yo digo que no es todo lo que necesitas, pero es genial tenerlo, especialmente si después de meditar todo, te puedes reír de ti mismo por cosas que has hecho en pos del amor.

Entonces, ¿el amor es ridículo? Si te arrepientes de lo hecho después, sí. Bastante. Pero es aceptable, después de todo, Milan Kundera dijo que el amor es precisamente aquello que es ilógico y me gusta quedarme y masticar una y mil veces esa descripción.

Listening to: Hocus Pocus – Malade 2006.

viernes, 28 de diciembre de 2012

About not forgetting

Ya casi es fin de año y está llegando la hora de hacer recuentos y todas esas cosas que la gente suele hacer. Pero, antes de someterme al recuento personal, necesito escribir sobre cosas específicas que he estado pensando estos tres últimos días.

Comenzaré diciendo algo que muy pocos saben/sabían: desde que tengo a Pusheen (mi notebook) llevo una especie de diario de vida en el computador. Pusheen fue regalada hace dos navidades atrás. Ya está bastante obsoleta por lo demás; no puedo jugar LoLcito como corresponde, por ejemplo (pero eso es una historia aparte). Volviendo al tema, el tiempo que llevo con Pusheen ha sido para escribir mucho: ¡son dos años de anotaciones! Es bastante, sobre todo porque he separado mis escritos por año y cada uno tiene más de 200 páginas.

Pero, el miércoles decidí algo...

Le mencioné a Manolo algo que había dado vueltas en mi cabeza, sobre mi primer semestre amoroso de este año, haciendo alusión a una persona específica (que apodaremos... idk, como que no me quiero mojar las manos, realmente). Mencioné pensamientos random, como la manera en que alguien te puede borrar así como así de su vida. Él mencionó que ese tipo de gente le molestaba, porque uno no olvida las cosas así como así, especialmente si fue alguien importante para ti.

Y, lo primero que se me vino a la mente fue el diario. El diario lo empecé como una manera de no olvidar (pues, quién me conozca, sabe lo despistada y olvidadiza que soy), ni los hechos ni lo que sentí al respecto de las situaciones. También lo hice como una forma de desahogarme de las cosas. Muy pocas veces el diario era lineal, algo así como "hoy me desperté, comí X, fui a la universidad, volví, dormí", sino que se basa en percepciones personales. Sí, hablo de los hechos pero también hablo de mí misma, mis emociones y mis pensamientos. Habían ocasiones donde escribía más de tres veces en un día.

Así que me puse a leer entradas azarosas, nada muy importante. Pero me dí cuenta de algo que no había pensado: Uno no olvida a la gente de la nada, ni tampoco los hechos. Si las cosas son importantes, entonces no hay forma de olvidarlas. Si las personas son importantes para uno, siempre van a estar presentes. 

Quizás nadie más vaya a recordar ciertos hechos, sólo yo. Pero mientras para mí sean importantes y yo los tenga presentes, no tendrá nada de malo. Si olvido algo es que, quizás, no era algo tan genial como yo creía o no me marcó tanto como pensé.

Leí unas cuantas entradas, saqué unas importantes para dárselas a cierta persona y escribí la última, despidiéndome de mí misma, anotando esto mismo. Creo que el darme cuenta es un paso importante para el próximo año: ¿para qué quiero escribir las cosas? ¿para no olvidar? ¿para qué quiero escribirlas si puedo vivirlas?

El objetivo del próximo año también será anotar todo, pero como imágenes en mi cabeza y vivir todo al máximo siempre que se pueda. El diario no me extrañará aunque, para mí, despertar hoy y saber que no tengo que escribir más es una sensación extraña.

Bueno, quizás ya encontraré algo más en qué entretenerme...

Listening to: Dido – Hunter. 

domingo, 2 de diciembre de 2012

There's a lot of metaphysics in thinking about dreams

Ha pasado un buen rato desde que no abro mi blog, ¿casi unos cuatro meses? Desde cierta decepción que me llevé, no volví a pensar ni escribir nada, aún cuando el escribir es una de las pocas maneras que tengo de desahogarme. No suelo hablar del todo bien de mi emocionalidad, más que nada porque hay algo que me hace creer que, cada vez que abro la boca para alguna queja/hablar de mis emociones, molesto a la persona a quién me dirijo.

Pero ya no más. Yo misma me he dado cuenta de que es necesario para mí escribir, casi tanto como respirar. Si bien, actualmente soy feliz, no impide que creo que puedo sentirme aún más plena escribiendo.

Les contaré que, a pesar de todo, no he hecho otra cosa que soñar. En las últimas entradas que hice antes de desaparecer, lo único en lo que pensé fue "debo dejar de ser tan soñadora, sino cosas malas ocurrirán", pero no puedo evitar soñar.

Soñar ha sido el sentido de mi vida, nunca he tenido otra gran preocupación que no sea mi vida interior, esa donde abro una ventana dentro de mí y cultivo todo lo que deseo. No me baso en mi cuerpo ni en lo sensual (de los sentidos) para poder vivir, sino en recolectar la información y guardarla en los estantes de mi interioridad.

Nunca he pretendido ser más que una soñadora. Casi nunca presto atención a quienes me dicen que debo dejar eso de lado y vivir. Siempre he pertenecido a donde no estoy y lo que no puede ser. Todo es mío dentro de mí.

Nada le he pedido a la vida más que pasara sobre mí en forma ligera. Al amor no le pedí más que fuera un sueño remoto, algo que pudiese disfrutar pero sin que me golpeara en la cara (pues muchas veces me asustaba la idea de sentir algo tan arraigado dentro de mí). Me enamoraba la idea de enamorarme del amor, mas no vivir amando al punto de darlo todo de mí.

Mi manía de crear un mundo falso, un mundo de espejos luminosos donde los sueños son posibles me sigue acompañando y, de seguro, sólo cuando muera, ese mundo dejará de existir. Pero, es curioso, pues ahora existen muchos mundos dentro de mí.

Antes, el mundo luminoso no se tocaba con el mundo real, pues era contaminante. ¿Quién quiere guerras dentro de sí? ¿Quién quiere vivir para siempre? 

Ahora, siento el amor como algo arraigado y no me asusta, por más que a veces haya un nudo en la garganta que me hace preguntar cómo soy capaz de sentir algo así.

Ahora, el mundo real y el mundo de mis sueños pueden coexistir en armonía. Sigo soñando, sí, pero vivir es ser otra persona. Sentir algo como lo sentí ayer no es posible, es recordar lo que sentí ayer, como el cadáver vivo que ha venido hasta el hoy. Cada día siento algo nuevo, algo distinto, algo que me llena de vida. Ya no puedo sentir como ayer, pues no es más que una remembranza, no un sentimiento real.

Ser una nueva persona con cada madrugada. Es así el cómo puedo poseer imperfectamente lo que soy en la actualidad...

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Heh. Releyendo todo, ¿no pareciera que realmente extrañé escribir? Sí, también pienso que sí. Al parecer, hay mucha metafísica en hablar del mundo de mis sueños. 

martes, 31 de julio de 2012

The only escape is sleep

Anoche me quedé tirada en el suelo, una vez más, mirando el techo. Usualmente no veo nada especial, ni siquiera arañas pero acostumbro a tirarme ahí, es como una analogía de lo que pasará cuando ya no respire: estaré tirada en un lugar vacío, helado. Es hasta cierto punto reconfortante el cómo uno sabe cómo terminarán las cosas. ¿Es como spoilearse la vida? Suena hasta gracioso.

Mi madre veía una teleserie (no sé cuál pues estaba concentrada en la mota de polvo posada en el techo). Alguien dijo "Sonríe, aunque sea una mentira". También fue gracioso. Es como intentar crear una falsa emoción bajo un cielo gris cubierto de nubes. Cuando las nubes desaparezcan, ¿qué quedará? Al fin y al cabo, el pasado siempre está pasado. No puedes fingir una emoción, es como negar un vacío monocromático, como negar que ese cielo está cubierto de nubes. Es solo niebla y piezas rotas de un puzzle sin resolver. Un lugar al que no se puede volver. 

Luego, la mitad de una pastilla. Un largo y profundo, muy profundo sueño. Pero es un sueño sin colores, sin descanso, sin imágenes. La nada misma. Es sólo cerrar los ojos y descansar (porque no descanso). Lamentablemente, de nuevo estoy despierta.

Ahora, la niebla es demasiado espesa, demasiado fría. Cargada de la falta de emociones que caracterizan solo a unos pocos, a esa gente especial que ya no quiere nada con la vida, que son simplemente misántropos. Es mejor que no vuelvan a llamar mi nombre, ya no existo: me he unido, sin darme cuenta, a esas personas que menciono. Total, si no hay sueños, no hay identidad.

Y ahora... recuerdo lo que me dijo un profesor de Lenguaje y Comunicación: En una tragedia, necesariamente hay muerte.

lunes, 30 de julio de 2012

Today I woke up with no intentions to exist

Lately, I do this a lot...

Oh, mi pequeño blog. Hace mucho que lo tenía botado y me da una tristeza infinita de sólo pensar que lo toco cuando estoy necesitada. Es una lástima. Mancho sus páginas, sus entradas, con la ausencia de mis emociones y con mis problemas. ¿Acaso no puedo contar cosas interesantes, entretenidas?


Hablando de cosas interesantes y entretenidas, hace un tiempo compré una pequeña llave de oro y la envié fuera de Chile. Me pregunto si a quién le llegó la tendrá presente en su memoria pues hoy mi madre me comentó que me llamaron esta mañana mientras yo dormía para avisar que había llegado la cerradura combinada a esa llave, pero en aros, no en un broche o un dije como esperaba. Oh, la ironía. Me río con tristeza mientras lo escribo pues, sea en el motivo que sea, ya no la necesito. O puede que no la necesite, realmente no lo sé porque ni yo misma lo entiendo. Supongo que... igual los compraré cuando lleguen de la manera que espero. 

En fin, no creo que pueda ordenar mis pensamientos en este instante así que no me esforzaré mucho en ello. ¿No creen que es lindo cuando uno tiene un revoltijo mental? Cuando escribes, todo sale vomitado o simplemente no sacas nada de verdad de tu cabeza como pretendes. Eso es lo que me ocurre a mí ahora.

Y ahora, un pequeño algo (quería hacer un haiku pero no me resulta) para que se regocijen en mi... en mi... en el arte frustrado que sale cuando yo también lo estoy. 

Las lágrimas y la sangre que provocaban las rosas se mezclaban
en sus pequeños puños.  
Todo estaba siendo apartado.

Agarraba puñados de tierra
que se quedaban en la tierra.

Dijo un nombre... que ya nunca le iba a ser contestado.

sábado, 2 de junio de 2012

justkillyourselfalready

This constant compromise between thinking and breathing...

En este preciso instante, me siento un poco rara. Como si me fuera a enfermar, pero sé que no es mi cuerpo el que está enfermo, sino mi cabeza.

Estos días no he hecho más que llorar por distintos motivos, pero sobre todo el estrés. Estoy empezando a sentir que todos quieren más de lo que puedo ofrecer, en distintos ámbitos de la vida, y me hace sentir insegura respecto a mí misma, que muchas veces ando buscando una perfección que (en momentos de luminosidad en mi cabeza) me doy cuenta de que no existe.

Me he llegado incluso a preguntar si no sería lo más correcto congelar el semestre... es tanto el estrés que no puedo dormir del todo bien, mis ojeras llegan hasta el suelo y no estoy tan animada como debería. Todo esto me da una tristeza enorme, porque me hace pensar que soy tan débil pero tan débil que por mi cabeza pasó una decisión así de ¿cobarde? No es algo que pensaría en condiciones normales.

Mi otra opción sería ir a un psicólogo. Creo que lo que busco es que alguien me mienta diciendo que todo estará bien, o alguien en quién pueda desahogarme y decir "A veces, no confío ni siquiera en mí misma". Total, ya sé la opinión de los psicólogos sobre mí, no necesito más información al respecto, pero quiero que alguien me ofrezca la mentira de que pronto no sentiré tanta presión.

O quizás, simplemente, no andaría pensando en que debo recurrir a un especialista en mentiras, sino que son otras personas las que deberían ofrecerme consuelo pero, como no están... Estoy jodida y fin ♥

Listening to:  椎名林檎 - 本能 (Shiina Ringo - Instinct).

domingo, 18 de marzo de 2012

そのまま [Sonomama]

Hoy es uno de esos días donde siento que me estoy volviendo realmente estúpida. No emo, precisamente, sino... sólo estúpida.

Hago mis propias reflexiones, pienso ciertos aspectos de la vida, escucho a Tôkyô Jihen, respiro. Pero, eso lo hago todos los días. Y a veces creo que, de no ser por la universidad, mi vida sería como cualquier otra.

Es curioso decir lo último pues cuando menor (no diré pequeña ya que, por mi porte, me considero pequeña) quería que mi vida fuera especial, que no fuera una más de las tantas. Ahora que lo pienso, me pregunto "¿Cómo esperaba hacer eso?". Ni yo misma sé bien qué pretendía hace años atrás.

Hoy me desperté con un solo pensamiento en mente: este año cumpliré veinte. Y ciertamente me asusta un poco pasar a otra década, no pregunten el por qué, ya que no hay respuesta, ni coherente ni incoherente. Y vuelve a mí el pensamiento de que quería que mi vida fuera especial (y aún lo quiero). Y siguen en mí la preguntas "¿Qué pretendía? ¿Cómo lo lograré?". Es como tener un sueño a largo plazo y no saberlo (cualquiera que me conozca levemente sabe que funciono bajo metas/sueños a largo plazo, porque me gusta soñar... aún cuando después me decepciono de mí misma por no haber conseguido algo).

Actualmente, tengo un par de sueños importantes: viajar a Europa y terminar la carrera. Para ambas quedan varios años, pero no importa. Mientras el deseo esté en mí, no veo por qué no pueda lograrlo, ¿no? Quizás esos mismos deseos podrán ser los que hagan mi vida especial, porque aunque muchas personas puedan tenerlos, son distintas las formas de conseguirlo.

Por ahora... そのまま.

*そのまま [Sonomama]: Without change, as it is.

Listening to: 東京事変 - 夢のあと [Tôkyô Jihen - Yume no Ato (After a Dream)]

miércoles, 7 de marzo de 2012

Schadenfreude

Schadenfreude. Palabra de origen alemán sin una traducción exacta en español. Yo la defino un poco como el sadismo y la acción de regocijarse con el sufrimiento de otros.

Todos hemos sentido un especial Schadenfreude alguna vez no se hagan los tontos.

El otro día, por ejemplo, estaba con (mi) alguien y otra persona que ha estado diciendo cosas horribles de él y mías, algunas sin muchos precedentes (típico caso de "hablo mal porque me viene en gana"). Esta persona estaba molesta por cierta situación que había ocurrido (no quiero ahondar mucho, puesto que no vale la pena ventilar ciertos problemas). Ese día, la persona se molestó por algunas cosas que habían pasado y se marchó hastiada. Por mi parte, aunque suene fatal, sentí un gran Schadenfreude.

¿Otra situación? Estos días había tenido problemas con ciertos amigos, que se atrevieron a ocuparme de excusa para algo donde yo no tenía nada que ver. Ocurrieron ciertos malentendidos (que provocaron gran molestia en mí, valga decir) y, finalmente, muchas cosas se han resuelto y ellos están quedando como los malos de la película. Como estoy molesta con ellos, Schadenfreude de nuevo (si no estuviese molesta, conociéndome, simplemente me sentiría mal e intentaría consolarlos... pero hoy no).

Y podría seguir relatando cosas de dicha índole, en las que se repite la exquisita y placida sensación.

Digo, la envidia es horrible, que sensación más fea, ¡no se la deseo a nadie!, pero el Schadenfreude... el Schadenfreude… ¡Que palabra más esplendida! ¡Que placeres tan hermosos, misteriosos y sublimes produce! 

Lo curioso es lo siguiente: no soy de las que odian, a mí me cuesta mucho hacerlo, puesto que odio más a las actitudes que a las personas. Pero hay veces donde no puedo separar uno de otro, así que el Schadenfreude es mi única venganza posible: una venganza donde yo no muevo ningún dedo, pero el ver que el otro está abajo me regocija.

Ah, de lo que se pierde la gente de buen corazón...

Listening to: té - Also love and faith keep up with a daily small deed.

domingo, 19 de febrero de 2012

Everything is changing

 Cuidado, entrada muy larga y, quizás, no entiendan las cosas y 
les de flojera leer... no digan que no les advertí.

Finalmente, los cambios en el super rinconcito de Noburin, llamado blog, llegaron, todo gracias a @hipsteroboc, quien suele aguantarme todos los caprichos y reclamos que tengo, especialmente porque soy bastante jodida respecto al blog hacer labores de diseñador gráfico personal y me ayuda a dejar bonito y decorado, haciendo que me sienta cómoda en el proceso (En serio, gracias por todo, Denshis :3!).

Supuestamente, hoy quería hablar de cosas tiernitas como gatitos and all that fluffy stuff para hacer que me extrañen, puesto que mañana me iré a La Serena (en el norte de Chile... playa ¡ugh!, aunque intentaré traer fotos), pero a cambio, hablaré de los super-duper cambios de Gothic Party Speed Session a Electric Moon Light.   

Primero, los cambios en el blog ya lo había anunciado, por lo cuál no debería ser sorpresa para nadie (además, ¡miren que lindos colores! ♥), pero debo decir que sólo hoy me decanté por este nombre. Los días pasados, estuve pensándolo mucho y mi primera opción era ponerle Merry-go-Round (por favor, no se quejen de que sólo puedo poner nombres de canciones de ayabie...), pero nunca encontré una imagen que me gustara realmente y representara lo que yo quería para el concepto que tengo de Merry-go-Round.

Sé que esto no tiene que ver mucho, pero quiero explicarlo. Para mí, aparte de que Merry-go-Round signifique Carrusel, representa la vida. Que es un ir y venir constante, que sigue y sigue. Que eso es de lo que habla una buena-para-nada como yo. Y que disfruto que sea así, que sea un Merry-go-Round en el cuál no sé dónde terminaré ni tampoco sé qué pasará con los otros. 

Hay una parte de la canción que dice "We're all soaked through but let's just laugh / For today's a happy party too. Spinning round and round and round / All light and airy and light" y me encantó. Era olvidarse de los problemas y reír porque hoy también era una fiesta. ¿Fiesta? ¿Y qué hay que celebrar? Pues... ¿eso qué importa? Sólo celebrar y ya. Y eso que ni siquiera les he hablado de lo mucho que disfruté de las caras de Yumehito en el video, de que me gusta cómo le sienta esa chaqueta y que se ve sexy como rubio, kya kya~

Ahora, pasando particularmente a Electric Moon Light, la historia es sencilla y complicada. Este título era la segunda opción. Antes (hablo de más de cuatro meses atrás), era una canción que me traía tranquilidad y que me provocaba un nudo en la garganta de lo hermosa que la encontraba. Alguna vez, fue una canción que terminé dedicando a una persona y, por su culpa, no podía seguir escuchándola sin llorar, aún cuando decía todo lo que sentía respecto a ella.  E incluso, fui tratada de melodramática por lo mismo (aunque a mí poco me importó, ya que seguí siendo fiel a lo que pensaba fervientemente).

Pero, ahora, los problemas están resueltos. El pasado, al fin, está en calma. La muestra de ello fue que hoy escuché la canción y tomó otro sentido. Antes, veía simplemente un grito desesperante, una pregunta eterna y sin respuesta, una queja apesadumbrada y hoy, casi mágicamente, tomó matices distintos: de un nuevo comienzo, de la oportunidad que se tiene que dar la gente y que hay que agradecer a los recuerdos, porque con ellos uno es lo que es en la actualidad. Y no hay que temer a nada, especialmente si tienes alguien a tu lado para soportarte y respaldarte.

Electric Moon Light o Del cómo las cosas pueden cambiar según cómo se visualicen.

Espero, aprovechando de mencionar, que de quién estoy hablando lea esto y entienda el cómo veo las cosas ahora. Que pueda escuchar la canción y pueda intentar encontrarle el significado que ha tomado ahora para mí. Y que sepa le agradezco todo lo que ha hecho por mí, como también lo que no ha hecho. El no haber hecho las cosas ha ayudado a mi determinación y también me ha ayudado a crecer como persona, aunque pueda sonar ridículo. Gracias por absolutamente todo, en especial por ser quién eres. Sabes que te quiero así, tal y como eres. 
 
Y gracias a todos ustedes, por apoyarme en todo y entenderme... o aparentar que lo hacen. Eso hace que alguien como yo siempre se mantenga cuerda.



viernes, 23 de diciembre de 2011

Contradicción en (mi) humanidad

El problema en toda situación que conozco es que, al parecer, por más que lo niegue, si soy un ser humano.

A veces, siento que no hay nadie afuera, en ningún lugar del mundo, para mí.
A veces, siento que no soy tan fuerte como quisiera ser o como creo que soy.
A veces, definivamente no siento nada.
A veces, no me siento vulnerable.
A veces, me siento frágil.

Y sin embargo, a pesar de todo, a veces siento una ganas innegables de sonreír, justamente por eso: porque soy humana y porque es aceptado que sea una contradicción viviente.

Listening to: YMCK - キラ * キラ (aki's kira kira mix) [YMCK - Kira * Kira (aki's kira kira mix)]